Por suerte, la actividad coral en nuestra provincia está en franco crecimiento desde hace varios años. Crecimiento que no se detiene.
Y esto se debe a que ha aumentado la oferta coral. Pienso que hay mucha necesidad en la gente de sentirse parte de un hecho artístico, y se debe a que de esta manera pueden comunicarse y establecer vínculos maravillosos que perduran en el tiempo.
De hecho, la cultura permite la integración, el conocimiento y la movilidad social. Allí está la fortaleza de esta hermosa actividad: en su esencia misma, en el placer de cantar, en el orgullo de sentirse partícipe del hecho artístico y sobre todo, en la entrega a los demás.
Para ser un buen coreuta se requiere, además de la decisión de cantar, el sentirse parte de un proyecto que implica responsabilidad y compromiso, sabiendo que además de sentirse bien en su interior, debe transmitírselo a los demás. Esto es necesario para que se produzca la magia de la música.